El Instituto de Salud Carlos III ha acogido la celebración del Foro Interautonómico “Experiencias que funcionan en la eliminación de la hepatitis C, Regional Last Call VHC”, promovido por la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas en España (AEHVE) y la Fundación Española para el Estudio del Hígado (FEEH),  en colaboración con Gilead.

Inaugurado por la Directora del ISCIII, Marina Pollán, junto al coordinador de la AEHVE y jefe de sección de Hepatología del H.U. La Paz, Dr. Javier García-Samaniego, y la Goverment Affairs Director de Gilead, Victoria Ayala, el  objetivo de este encuentro ha sido hacer balance de la situación de la eliminación de la hepatitis C a nivel de las Comunidades Autónomas, identificando las principales necesidades y obstáculos  para avanzar en la eliminación en los distintos entornos asistenciales, así como presentar y poner en común buenas prácticas que se están desarrollando en algunas comunidades y que pueden servir como modelo e inspiración para el resto de autonomías.

En el Foro han participado representantes de las direcciones generales de Salud Pública y Asistencia Sanitaria, Direcciones de Planes y Estrategias VHC y/o Adicciones y Profesionales que trabajan en eliminación del VHC en Andalucía, Castilla La Mancha, Madrid y La Rioja, además de las Dras. Asunción Díaz y Victoria Hernando, del CNE del ISCII.

10 años después de la puesta en funcionamiento del Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C, 172.000 pacientes han sido tratados y curados de hepatitis C en España, situándose la efectividad terapéutica en el 94,81%. Estos datos sitúan a España como líder mundial en pacientes tratados por millón de habitantes. Gracias a ello, la prevalencia global del virus en nuestro país se ha reducido al 0,14% en una década. Actualmente, España presenta, de hecho, una de las prevalencias más bajas del mundo en cuanto a infección activa por VHC, estimada en 2022  en un 0,14% (aproximadamente 54.500 personas). Excluyendo los grupos exposiciones y/o situaciones de riesgo, el porcentaje en la población general bajaría al 0,12% (unos 45.000 casos).

No obstante, de estos casos, se calcula que algo menos de un tercio (aproximadamente 13.000 personas) permanecen aún sin diagnosticar. Y ello, a pesar de que el método diagnóstico de la infección es muy sencillo, a través de un análisis de sangre o una muestra de fluido oral. Estos pacientes, que, cuando son diagnosticados suelen presentar enfermedad avanzada, representan por ello un gran reto para el sistema. Y también por el riesgo de reinfección que suponen para otros pacientes. Asimismo, estas tasas son significativamente más altas en poblaciones clave como las personas usuarias de drogas (12,5% en usuarios activos y 6,7% en exusuarios), y en hombres gays, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (GBHSH) que practican chemsex (8,5%).

Partiendo de estos datos, los participantes han coincidido en la posibilidad real de que España pueda adelantarse a los objetivos de la OMS, logrando la eliminación de la hepatitis C antes de 2030 y han coincidido en la importancia de afrontar una serie de estrategias que son claves para ello, entre las cuales han destacado la necesidad de impulsar el diagnóstico oportunista en todos los ámbitos de atención sanitaria y las políticas activas para el rescate de pacientes perdidos (diagnosticados y no tratados) dentro del sistema, así como la descentralización no sólo del diagnóstico sino también del tratamiento en poblaciones vulnerables. Asimismo, los expertos participantes se han mostrado de acuerdo sobre la oportunidad para mejorar el cribado y el seguimiento que representan la digitalización y la IA, así como en la necesidad de afrontar mejoras en el sistema de vigilancia epidemiológica.

En concreto, los especialistas han coincidido en la importancia de estos cinco puntos para avanzar en la eliminación de la hepatitis C:

  1. Reforzar las vigilancia epidemiológica de los principales indicadores, impulsando la colaboración entre Ministerio y CCAA, con especial hincapié en el seguimiento de poblaciones vulnerables.
  2. Impulsar el diagnóstico oportunista en todos los ámbitos de la atención sanitaria, realizando un esfuerzo especial en las urgencias hospitalarias, por su condición de puerta de entrada de un sector de población que entra en contacto con el sistema sanitario exclusivamente por esa vía. En Atención Primaria y Hospitalaria, iniciativas de cribado mediante pooling de muestras en pacientes con transaminasas elevadas y FIB4 por encima de 2,67 son costoefefectivas.
  3. Impulsar estrategias de recuperación de pacientes diagnosticados y no tratados como ProLink, dirigidas a pacientes en seguimiento por otros motivos asistenciales, pues la reincorporación a la cascada de cuidados de la hepatitis C resulta más sencilla y eficiente en estos pacientes, siendo por tanto una estrategia complementaria de gran valor para acelerar la eliminación.
  4. En poblaciones vulnerables, descentralización no sólo del diagnóstico sino del  tratamiento y seguimiento, fomentando la colaboración interinstitucional y con el tercer sector en este esfuerzo, así como los programas de educación y sensibilización para evitar la reinfección, con especial atención a poblaciones que concentran la mayor parte de diagnósticos (población inmigrante, usuarios Chemsex). Igualmente, se considera imprescindible fomentar sinergias entre los planes de VHC/Adicciones/VIH.
  5. Utilización  de los sistemas de información y análisis de datos para la creación de “alertas inteligentes”, modelos de diagnóstico oportunista etario que superen la búsqueda basada en factores de riesgo y/o entornos asistenciales y la monitorización remota para mejorar la adherencia al tratamiento.

El programa, el resumen ejecutivo del Foro y un informe más amplio de sus conclusiones pueden consultarse aquí: