Diez años después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobara su estrategia para eliminar las hepatitis víricas como problema de salud pública antes de 2030, el desafío ha cambiado. Si durante la última década el gran objetivo fue desarrollar tratamientos altamente eficaces y garantizar el acceso a ellos, el principal reto pasa ahora por identificar a las personas que aún desconocen que viven con una hepatitis vírica, recuperar a quienes abandonaron el seguimiento y reorganizar la atención sanitaria para que ningún paciente quede fuera del sistema.

Ésta ha sido una de las principales conclusiones de la jornada «Closing the Gap. Viral Hepatitis 2030», organizada hoy en el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) por la AEHVE, que ha contado con la colaboración de las compañías Gilead, GSK y Norgine, y que ha reunido a responsables de la OMS, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), el Ministerio de Sanidad, el Observatorio Polaris y algunos de los principales especialistas nacionales e internacionales para analizar los avances logrados y los retos pendientes para alcanzar la eliminación de las hepatitis B, C y delta antes de 2030.

La inauguración ha contado con la participación de la directora del Departamento de VIH, Tuberculosis, Hepatitis e ITS de la OMS, Dra. Tereza Kasaeva; el director general de Salud Pública del Ministerio de Sanidad, Pedro Gullón; el coordinador de la Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas en España (AEHVE), Dr. Javier García-Samaniego; y una representante de la Asociación Europea de Pacientes Hepáticos (ELPA), Dra. Teresa Casanovas.

«Cerrar las brechas implica reforzar la búsqueda activa de personas no diagnosticadas, acercar los servicios a los lugares donde se encuentran las poblaciones más vulnerables, combatir el estigma y la discriminación y mantener una perspectiva de salud pública que vaya más allá de la atención sanitaria individual», ha explicado Gullón, quien ha añadido: «Tenemos el conocimiento, tenemos las herramientas y tenemos la experiencia. Ahora tenemos también la responsabilidad de continuar este camino hasta el final».

Por su parte, Tereza Kasaeva ha recordado el origen de la estrategia de la OMS: «Aquella decisión marcó una dirección clara, prevenir nuevas infecciones, diagnosticar a las personas que viven con hepatitis B y C, garantizar el acceso al tratamiento y a la atención sanitaria y reducir las muertes por cirrosis y cáncer de hígado».

España afronta la «última milla» de la eliminación de la hepatitis C

Según los últimos análisis del Observatorio Polaris, que ha presentado su director, el Dr. Homie Razavi, España figura entre los doce países del mundo que avanzan al ritmo necesario para alcanzar los objetivos de eliminación de la hepatitis C fijados por la OMS para 2030. Sin embargo, el propio observatorio advierte de que los países más avanzados afrontan ahora un desafío diferente: encontrar a los pacientes que todavía no han sido diagnosticados o que, pese a conocer su infección, nunca iniciaron tratamiento o se perdieron durante el seguimiento asistencial.

Polaris subraya que, una vez demostrado que la eliminación de la hepatitis C es una estrategia coste-efectiva e incluso generadora de ahorro para los sistemas sanitarios, la prioridad debe centrarse en programas de cribado, recuperación activa de pacientes y simplificación de los circuitos asistenciales. Esa experiencia, además, constituye la base sobre la que construir la respuesta frente a la hepatitis B y la hepatitis delta, que concentran buena parte de los retos pendientes de la próxima década.

En este sentido, Homie Razavi ha destacado el papel de la población migrante en los países occidentales: «La inmigración seguirá siendo un factor clave para alcanzar los objetivos de eliminación. Es esencial implementar programas de detección y tratamiento dirigidos específicamente a la población inmigrante para garantizar su inclusión en los esfuerzos de eliminación».

El desafío se desplaza ahora hacia la hepatitis B y la hepatitis delta

La jornada ha puesto de manifiesto que el éxito alcanzado frente a la hepatitis C no significa que el objetivo esté cumplido. La hepatitis B continúa afectando a cientos de millones de personas en todo el mundo y sigue siendo una de las principales causas de cirrosis y cáncer hepático. Aunque la vacunación ha reducido de forma muy importante la transmisión del virus, los expertos han recordado que ningún país ha alcanzado todavía los objetivos de diagnóstico y tratamiento establecidos por la OMS para la hepatitis B, lo que obliga a reforzar el cribado, especialmente entre las poblaciones más vulnerables, y a aprovechar las nuevas opciones terapéuticas que comienzan a estar disponibles para la hepatitis delta.

La mesa, moderada por la Dra. Julia del Amo, directora de la División de Control del VIH, Hepatitis Víricas y Tuberculosis del Ministerio de Sanidad, ha contado con la participación de la responsable del programa de hepatitis del ECDC, Dra. Erika Duffell, quien ha advertido de que la Unión Europea no avanza al ritmo necesario para cumplir los objetivos de eliminación en 2030 y que persisten importantes desigualdades en el acceso al diagnóstico y al tratamiento, especialmente entre personas migrantes, usuarios de drogas, población penitenciaria y otros colectivos en situación de vulnerabilidad.

Por su parte, la epidemióloga del Centro Nacional de Epidemiología del ISCIII, Dra. Asunción Díaz, ha repasado la evolución epidemiológica española, que confirma los importantes avances logrados en hepatitis C y la necesidad de reforzar las estrategias de detección y seguimiento en hepatitis B.

La hepatóloga del Hospital Universitario Vall d’Hebron, Dra. María Buti, ha defendido la necesidad de evolucionar hacia un modelo integrado de atención a las hepatitis B, C y delta, en el que cualquier contacto con el sistema sanitario se convierta en una oportunidad para diagnosticar, tratar y mantener vinculados a los pacientes, evitando pérdidas durante el proceso asistencial.

Integrar la atención para cerrar las brechas

La segunda mesa de la jornada ha trasladado este debate al terreno de la práctica asistencial bajo el título «Cerrar las brechas: abordando la vulnerabilidad y la eliminación de las hepatitis víricas en las grandes ciudades. La experiencia de Madrid y Barcelona». Moderada por el Dr. Javier García-Samaniego, ha reunido a responsables de salud pública y especialistas de Madrid, Cataluña y Andalucía para analizar cómo convertir las recomendaciones internacionales en actuaciones concretas sobre el terreno. Han participado como ponentes el Dr. Pablo Ryan, presidente de SEISIDA y del Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid; el Dr. Federico García, del Hospital Universitario San Cecilio de Granada, GEHEP/SEIMC, y director del Plan de Hepatitis Víricas de Andalucía; la Dra. Beatriz Mesías, de la Subdirección General de Adicciones de Madrid Salud; y la Dra. Renata Briseño, responsable del Programa de Hepatitis Víricas de la Subdirección General de Adicciones, VIH, ITS y Hepatitis Víricas de la Agencia de Salud Pública de Cataluña.

Los participantes han coincidido en que la eliminación de las hepatitis víricas exige reforzar la coordinación entre atención primaria, hospitales, laboratorios, consultas de infecciones de transmisión sexual, centros de adicciones, servicios municipales y organizaciones comunitarias; implantar de forma generalizada herramientas como el diagnóstico reflejo y los circuitos asistenciales simplificados; y desarrollar estrategias específicas para llegar a personas migrantes, población penitenciaria, personas usuarias de drogas y otros colectivos que siguen concentrando una parte importante de la carga de enfermedad.

Las experiencias compartidas durante el encuentro muestran que las grandes ciudades, donde coinciden la mayor concentración de población vulnerable y una amplia red de recursos sanitarios y comunitarios, pueden convertirse en el escenario idóneo para acelerar la eliminación de las hepatitis víricas y extender a la hepatitis B y la hepatitis delta el modelo de éxito desarrollado frente a la hepatitis C.